El espacio, un ángulo mugriento y sin escapatoria, es el mismo de Mijeres soñaron caballos, de hecho, empieza como su última escena: un hombre maduro, una muchacha y una pistola entre ambos, sólo que aquí son Serebriakov y su hija Sonia. No discuten de fincas y ausencias sino de teatro, sus vicios, sus modas banales, sus poéticas olvidadas. Serebriakov es un investigador escénico, un Treplev envejecido, vendido, pero con relámpagos de su antiguo genio: las amarguras pomposas alternan con las grandes verdades. Sonia es una loca de amor, y todas se burlan de su romanticismo adolescente y enfermizo. Vania es un narciso fracasado, siempre al borde de su romanticismo adolescente y enfermizo. Vania es una narciso fracasado, siempre al borde de la denotación pero con el arma escasquillada, resentido hasta la médula contra Serebriakov, al que culpa de lo que no pudo o no se atrevió a ser. Astrov es un idealista convertido en falso cínico. Los dos beben hectólitros de vodka, recitan frases en las que ya no creen “ La vida es la lucha por la liberación de la belleza” y juegan a interpretar una obra de Ostrovski que resulta ser las Criadas: son esclavos de una dama letal y dominante, llámese Señorita Tiempo, Madame la Mort o simplemente Elena, Elena Andreievna, la criatura más inteligente, seductora, manipuladora y cobarde de la función.
Interpretado por: Osmar Nuñez, María Figueras, Marcelo Subiotto, Fernando LLosa, Silvina Sabater, Marta Lubos, Mara Bestelli.
Autor dirección y escenografía de Daniel Veronese
Espai LLiure: del 1 al 26 de octubre.
El Teatre Lliure ha impulsado en Barcelona una experiencia de mediación artística y transformación social con el Proyecto Casa, liderado por el director y creador francés Mohamed El Khatib
Forma parte de un estudio que está realizando La Red en colaboración con la Universitat Oberta de Catalunya.
Está en marcha desde el pasado mes de marzo y se desarrollará durante los próximos meses en diferentes fases.