Por el Prof. Alkis Raftis Presidente del Consejo Internacional de la Danza CID.
26 de abril de 2013"Para la mayor parte de la Historia de la Humanidad, la Danza se desarrollaba al aire libre. Las personas se reunían en claros del bosque, eras, plazas de los pueblos, cementerios, para disfrutar bailando durante horas y horas. Hoy en día, la Danza, en su mayoría, tiene lugar en salones de baile, discotecas, estadios, teatros, pasillos de la escuela, o academias.
Este año nos proponemos dar un paso hacia la naturaleza con la celebración del Día Mundial de la Danza en espacios abiertos: calles, plazas, parques, estadios, playas, estacionamientos, bosques... en cualquier lugar bajo el cielo.
La pasión por la Danza es un impulso natural, los bailarines conectan con el universo y sienten verterse la naturaleza dentro de sí mismos.
Durante todo el año, damos o tomamos clases de Danza, ensayamos, y actuamos entre cuatro paredes. En este Día especial, dedicado a la Danza, vamos a marcar la diferencia mediante la práctica, la enseñanza o la actuación a la vista de todos. Puede hacer frío y llover, y ciertamente sobre un suelo no lo suficientemente bueno, con un viento que lleve la Música a distancia, pero la belleza de los movimientos y el júbilo en los rostros alegrarán los corazones de ese espontáneo público que conforman los transeúntes".
Consulta aquí la agenda de actividades con las que se celebra el Día Internacional de la Danza
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.
Durante tres meses, decenas de estudiantes participaron en “Ser joven o cómo dejar que la naturaleza recupere su estado salvaje”, una experiencia de creación escénica colaborativa que convirtió las aulas en espacios de experimentación artística, reflexión colectiva y cuidado. El proyecto culminó el pasado 4 de mayo con un encuentro en el Teatro José María Rodero, donde alumnado, docentes, artistas y agentes culturales compartieron el recorrido vivido y celebraron un proceso que situó a la juventud en el centro de la creación.
El teatro romano de Mérida fue el escenario de la ceremonia de entrega el 1 de junio.