REGISTRO

El Enjambre Lab

Compañía

El Enjambre Lab

Calle Salvador Madariaga, 15
50007 Zaragoza
Zaragoza
Aragón
El Enjambre Lab Calle Salvador Madariaga, 15 50007 Zaragoza Zaragoza Aragón




De donde viene


El Enjambre Lab nace en Zaragoza como una asociación cultural sin ánimo de lucro en 2023, aunque su raíz es más antigua: dos décadas de trabajo internacional en pedagogía escénica, creación colectiva e investigación teatral.


El motor fundador del proyecto es la colaboración entre María Aladrén y Louis Wells, quienes durante años han buscado construir y sostener un sistema vivo: un laboratorio donde el arte se produce, se entrena y se investiga con rigor.


De esta forma, El Enjambre se convierte en un commons incubator: un lugar y una estructura que protegen la exploración artística y el bien común de los artistas.





Imagen de fondo de El Enjambre Lab


Antes de Zaragoza, el núcleo metodológico de El Enjambre se desarrolló en un entorno muy concreto en Estados Unidos: entre el conservatorio teatral MCVTS Theatre (Nueva Jersey) y el laboratorio interdisciplinar del New Jersey Institute of Technology (NJIT). Allí, María y Louis investigaron y practicaron durante años una combinación que hoy define el ADN del proyecto: improvisación estructurada, creación horizontal y pensamiento crítico desde la escena. Ese recorrido no es un adorno biográfico. Es la razón por la que El Enjambre existe como I+D cultural, no solo como escuela ni como compañía.


María llega con una trayectoria amplia como directora, docente y diseñadora de currículo, y con reconocimientos en educación artística como sus nominaciones al Tony Award (Education) en 2017 y 2018, además de una carrera extensa en instituciones y proyectos profesionales.


Louis trae una línea de investigación y práctica que cruza improvisación aplicada, tecnología y teatro, y metodologías horizontales, además de reconocimiento por su innovación pedagógica en el entorno de NJIT.


Imagen relacionada con los orígenes del proyecto





Por qué Zaragoza, por qué ahora


Zaragoza siempre ha tenido artistas. Eso se nota en la base cultural, en la gente que hace, en el tejido que ya existe.


Para nosotros, llegar aquí fue una suerte: encontrar un lugar donde podíamos seguir con nuestra investigación y nuestro trabajo escénico lejos de las estricturas de los grandes centros como NYC.


Nos interesa descentralizar la creación. La concentración en unos pocos polos culturales termina por estrechar voces y posibilidades. En ciudades saturadas como Nueva York, el volumen de oferta, la competencia y la lógica de visibilidad crean filtros muy duros. Aquí encontramos otra escala: más espacio para procesos largos, para relación real, para comunidad, para riesgo sin espectáculo.


El Enjambre nace desde esa gratitud y desde una orientación colaborativa: apoyar el ecosistema artístico que ya está aquí, trabajar con estructuras existentes, y abrir un marco para que quien tenga interés o inclinación pueda sumarse a experimentar, entrenar y crear en común.






Cómo funciona


El Enjambre funciona como un laboratorio de creación y entrenamiento basado en principios de inteligencia de enjambre


Hay unas cuantas ideas guía que cuidamos porque hacen posible el experimento:



  • La exploración va primero. No venimos a producir resultados a toda velocidad. Protegemos tiempo y espacio para investigar, probar, fallar, repetir y dejar que aparezca lo inesperado.

  • La autoridad es contextual. No hay jerarquías fijas como identidad. Hay liderazgo por competencia y por responsabilidad en cada momento. Quien sabe guía, quien no sabe pregunta, y el rol cambia según lo que el proceso pida.

  • El proceso es un bien común. Lo que se construye aquí no es solo obra: es prácticas, lenguaje compartido, herramientas, cuidado del espacio y memoria de trabajo.

  • Los límites son parte del arte. No son control, son contención. Las reglas existen para que el laboratorio no sea capturado por dinámicas que rompen la confianza, aceleran artificialmente el trabajo o reducen la creación a producto.

  • La colaboración no es consenso permanente. Es escucha activa, fricción con propósito y decisiones claras cuando toca. La meta no es estar de acuerdo; es sostener un proceso vivo y honesto.


Estos acuerdos son el marco que permite que la creatividad sea radical, colectiva y sostenida sin que el sistema se diluya ni se rompa.