HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA
El proyecto nace en 2022 de una necesidad profundamente personal y artística de Sergi Nebot, profesional con más de cuarenta años de trayectoria en el mundo de la comunicación, que decide detener el camino conocido para emprender uno completamente distinto: subirse a un escenario y contar, a través de las canciones de Joan Manuel Serrat, una parte de su propia vida y, de alguna manera, de la vida de todos nosotros.
Lo que comenzó como una propuesta íntima, con Sergi Nebot acompañado únicamente por un pianista, fue creciendo de forma natural a medida que lo hacían los escenarios, el público y la propia dimensión emocional del espectáculo. Hoy, el proyecto se presenta en formato de cuarteto, con piano, teclados y violonchelo, una instrumentación especialmente cuidada que respeta la esencia de las canciones y les aporta nuevos matices, hondura y una extraordinaria profundidad emocional.
Pero este no es un espectáculo más sobre Serrat. Ni pretende serlo.
Es un espectáculo sobre sus canciones y sobre lo que esas canciones han hecho con nosotros.
Porque hay canciones que dejan de pertenecer únicamente a quien las escribió para instalarse definitivamente en la memoria de quienes las escucharon. Canciones que nos acompañaron mientras crecíamos, mientras nos enamorábamos, cuando perdíamos a alguien, cuando descubríamos el mundo o cuando, muchos años después, intentábamos comprender quiénes habíamos sido.
Sobre el escenario, Sergi Nebot entrelaza esas canciones con historias, recuerdos y vivencias contadas en primera persona. Relatos unas veces divertidos, otras íntimos, otras inesperadamente conmovedores, que terminan encontrándose con la propia memoria del espectador. De ese diálogo entre palabra y música nace la verdadera naturaleza del espectáculo.
Serrat está presente, naturalmente, pero como lo está en tantas de nuestras vidas: a través de sus canciones.
Desde su inicio en 2022, el proyecto ha ido creciendo y transformándose actuación tras actuación, conservando intacta su vocación inicial: la cercanía, la verdad y la emoción. Cada representación establece una relación particular con el público y convierte el teatro en un espacio compartido donde los recuerdos individuales terminan formando parte de una memoria colectiva.
Y entonces ocurre algo difícil de programar y todavía más difícil de explicar: la emoción aparece.
A veces silenciosa. A veces en forma de sonrisa. A veces incontenible.
Porque, al final, sobre el escenario se habla del paso del tiempo, del amor, de los padres, de los hijos, de lo que fuimos, de lo que perdimos y de aquello que todavía permanece. Y las canciones de Serrat sirven como ese extraordinario hilo invisible que une las historias de quien está sobre el escenario con las de quienes están sentados frente a él.
Por eso, más que un homenaje, el proyecto es una celebración de la memoria sentimental de varias generaciones. Un viaje por unas canciones extraordinarias que, después de tantos años, quizá ya no sean solamente las canciones de Serrat.
También son un poco nuestras.
«Mediterráneo», interpretada por Sergi Nebot y sus músicos en Hoy puede ser un gran día. Una de las canciones esenciales del espectáculo, donde música, palabra y memoria se encuentran sobre el escenario.