La turbulenta repetición de estructuras musicales y texto recitado de la frenética composición de Frederic Rzewski proporcionan el acompañamiento y el contrapunto a un trabajo abstracto de Nacho Duato quien, igual que se sirve de su efervescencia para acercarnos al delirio furioso y a la histeria, la emplea como contraste en la creación de atmósferas y matices de carácter onírico. La aparición de ambos fenómenos no es sólo alternante, sino simultánea, como podría ocurrir en una gran ciudad con los ritmos y las sensaciones que en ella se desarrollan.
Estrenado por la Compañía Nacional de Danza en el Teatro Lírico Nacional La Zarzuela de Madrid, el 23 de diciembre de 1991