ESPECTÁCULOS

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Díptico: Desórdenes en los Códigos y Mi Casa Mi Piel 2

Danza
  • Subgénero: Danza moderna y contemporánea
  • Producido por: Auditorio de Tenerife Teatro de La Laboral Canarias Cultura en Red Canarias Crea Canarias
  • Fecha de Estreno: 28 noviembre 2010

  • Compañía/Artista: Centro Coreográfico de La Gomera
  • Email: martinpadron@telefonica.net
  • Teléfono: 922870090
  • Datos técnicos

  • Coreografía: Gregory Auger
  • Dirección: Gregory Auger
  • Intérpretes: Martín Padrón y Gregory Auger
  • Escenografía: Manuel Padrón Guillén
  • Vestuario: Marta de la Rosa y Gregory Auger
  • Música: Alessandro Bossetti
  • Iluminación: Mónica Sánchez de Francisco
  • Sonido: Mónica Sánchez de Francisco
  • Duración: 55 minutos
  • Argumento

    Posiblemente es cierto que somos incapaces de hablar con precisión de las cosas importantes. Palabras grandes como “amor”, “muerte”, “entrega” o “espera” (por nombrar algunas) son, más que cualquier otra cosa, consensos fonéticos para referirnos a aquello cuya complejidad nos supera. Ante esta evidencia uno podría decidir callarse y permanecer en silencio asumiendo que nunca podrá hablar de nada relevante. Pero también cabe la posibilidad de narrar: por suerte, podemos contar historias. Las narraciones nos permiten explorar, nos permiten bordear todo aquello que se nos escapa. Por eso, tradicionalmente, los cuentos son una parte fundamental del aprendizaje y el conocimiento humano. De alguna manera, los relatos nos liberan del requerimiento absurdo de atrapar las cosas importantes en pequeñas palabras.
    La danza teatral occidental está hecha de relatos. Aunque la crítica formalista hizo que, durante mucho tiempo pensáramos que la danza era sólo una cuestión de pasos y de formas de dar esos pasos, a lo largo del tiempo se ha hecho evidente que había algo más. Y ese algo más quizás tenga que ver con todos los cuentos sobre los que se construyó eso que hoy seguimos llamando ballet.

    El ballet cuenta historias y al hacerlo consigue que aparezcan en escena esas cuestiones a las que, de otra manera, seríamos incapaces de referirnos.
    Por suerte, esa tradición narrativa, no se ha perdido. A lo largo de más de dos siglos, no hemos dejado de explorar posibilidades narrativas: más allá de la estructura tradicional del cuento, hemos conquistado formas más complejas y libres que han hecho que los “cuentos vivientes” de la danza teatral se hayan convertido en auténticos actos de conocimiento.
    Gregory Auger nos cuenta un cuento. Díptico, es un pequeño relato con sus personajes, su trama, sus acciones, sus situaciones… La narración se convierte en el vehículo que permite que, ante nuestros ojos aparezcan imágenes insólitas que hablan de cuerpos cuya presencia se expande más allá de los límites de la piel; de encuentros extraños y reveladores; de relaciones imposibles pero inevitables; de estados de consciencia no cotidianos; y de un sinfín de cosas más que cada espectador deberá ir descubriendo con su propio cuerpo. Y quizás esa es la parte más interesante del Díptico: el espectador es ante todo un invitado que forma parte del fundamento del cuento. Sin la presencia visible de los que miramos, todo perdería su sentido. Gregory Auger nos llama para contarnos algo, algo importante, algo secreto que sus personajes han conocido y, ahora, nos lo quieren ofrecer. Oportunidad única.

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