Tres amigos se reencuentran después de muchos años. Raúl, sin asumir la muerte de su madre, acompañado por su fiel amigo Andrés, vuelve al pueblo de su infancia. Al pueblo y al burdel que les descubrió su sexualidad. Allí se encuentran con José Antonio, que a diferencia de ellos, nunca se fue del pueblo y siguió frecuentando aquel lugar.
El encuentro, lo que hicieron con sus vidas, la presencia de Isabel, aquella madame que les enseñó todo durante la pubertad, en las noches de verano y la aparición de Diego, un joven desprejuiciado, hacen que la estadía se prolongue más de lo esperado y que sus existencias entren en un planteamiento y cuestionamiento que no esperaban. Todo esto cuando están atravesando la mitad de sus vidas.