Una mirada. Luego, un abrazo… que abre el tango. ¿Dos compañeros de viaje o dos náufragos? Con las alforjas ya medio vacías… o medio llenas, según se mire. En la mitad de un viaje lo bastante largo como para hacer la vuelta tan costosa como llegar hasta el final. El punto de no retorno. El punto en que uno decide no desandar el camino, sino, a pesar de todo, seguir construyendo.
Un hombre y una mujer inmigrantes, cargados de equipaje, por las calles de Madrid. No hay dramatismo en sus expresiones, más bien todo lo contrario, están ávidos de aventura y oportunidades.