No digamos "mujer". Vamos a decir "una historia"...
Vidas de mujeres como capas que se colocan sobre la bailaora. Sonidos que la visten y que han nacido de la guitarra, de la percusión, de los cantes, de palabras en mil lenguas. Imágenes poéticas que la convierten en otra, para acabar siendo más ella que nunca.
Rocío Garrido quiere buscarse en las huellas de bailaoras míticas: Carmen Amaya, la Chana, la Singla... en una suerte de linaje de mujeres flamencas, que se abre para incorporar y traernos a miles de otras mujeres.
Eva propone a Rocío "dejar por un instante de ser solo la bailaora, para ser de verdad la mujer que eres"; decir bien alto, siguiendo a Simone de Beauvoir: "soy mujer porque decido serlo".