El Manto y su Ojo nace del deseo urgente de bailar y cantar los paradigmas que atraviesan nuestro tiempo: sociales, éticos, estéticos, políticos y existenciales. A partir del pensamiento de María Zambrano, especialmente su defensa del sueño, la interioridad y la razón poética, esta obra se posiciona como una respuesta sensible frente a un mundo hipervisibilizado y gobernado por el artificio tecnológico.
En una era donde la vida se ha vuelto espectáculo de consumo, donde el deseo ha sido secuestrado por los algoritmos y la atención por las pantallas, el sueño —como espacio sagrado, misterioso, orgánico— emerge en esta pieza como lugar de resistencia y
regeneración. En escena, Eduardo Guerrero se abandona al descanso, y desde ese abandono brota una dramaturgia simbólica, onírica y profundamente humana, donde el cuerpo baila lo que las palabras no alcanzan a decir.
Las Cobijadas de Vejer, con su manto y su ojo oculto, se convierten en emblema de una interioridad protegida: mujeres que se refugian en la sombra no para desaparecer, sino para preservar lo más vital. En esta clave, el espectáculo plantea una coreografía de lo
invisible, donde la luz ya no es vigilancia sino mirada amorosa que se interna en el corazón y la mente —territorios oscuros, frágiles y esenciales.
El Manto y su Ojo es una alegoría flamenca sobre la urgencia de volver a sentir, de perderse, de asombrarse. Una invitación a habitar la noche y a soñar con lo imposible como única forma de mantener viva la llama de lo humano.
TEASER- EL MANTO Y SU OJO