El concepto del ritmo, para Ferran Palau, es como el suelo, como caminar o correr. En su nuevo disco, Aniversari feliç, ha querido escapar de ese lugar tan real y llevar su imaginario a un espacio aéreo, flotante, que sigue estando aquí, pero con un sentido de la realidad más nublado. Ferran ha querido desprenderse de ideas, vaciar el estómago y dejar espacio para llenarse de nuevo con pureza y ligereza. Sentir las canciones como hojas en blanco y volver al origen de la canción. Este nuevo trabajo, que verá la luz el día del cumpleaños de Palau, cuenta con una producción —co-producida con su primo Jordi Matas— que se desprende de la batería y el ritmo, y pone en primer plano elementos que elevan las canciones hacia un horizonte infinito: las cuerdas, los vientos y las guitarras reverberadas. Letras que, como siempre, son abstractas, pero que no dejan de hablar de ciertos temas que rodean el ciclo de la vida y la muerte: el tiempo, las leyes de la naturaleza, las estaciones, el nacimiento del amor, la decadencia y la pérdida... Cuestiones e incógnitas con las que Palau convive a gusto y en armonía.