De lejanas tierras del Norte, cuyas creencias están vinculadas con la naturaleza, nos llega la leyenda de Ostara, diosa nórdica y celta, símbolo del equinoccio de primavera, el despertar de la luz y la vida después de la oscuridad y el frío del crudo invierno.
Deidad ignorada durante siglos, protectora de los bosques y de las criaturas que viven en ellos, observa con tristeza cómo desaparecen poco a poco, sumiéndola en un sueño eterno.
Hasta que un día, sonidos mágicos que brotan de instrumentos únicos, movimientos rítmicos e hipnóticos que acompañan sus notas, la despiertan del olvido...
Con la llegada de la primavera, cuatro personajes errantes se acercan al lugar donde ella descansa. Viendo en ellos la esperanza de un resurgir nuevo, se convierten en los protectores de los brotes que comienzan a despuntar y de los animales que emergen de la hibernación...
Espectáculo visual, interactivo, educativo y comprometido con los niños y la necesidad de la preservación de la naturaleza.