La circularidad no tiene fin. No se sabe dónde empieza o dónde termina. ¿podemos elegir salir de esa circularidad? ¿Se puede cortar con la monotonía y cambiar el rumbo de las cosas?
Qué pasaría si de repente entrásemos en un mundo de fantasía donde dejamos de lado lo cotidiano para volver a jugar y a divertirnos como cuando éramos niñas y niños.