REGISTRO

ESPECTÁCULOS

Sara Irazabal
Música

RUBÉN POZO Y LOS CHICOS DE LA CURVA

Estilo:
Pop-rock
Artista/Grupo:
TALENTO SONICO
Distribuidor/a:
TALENTO SONICO
Discográfica:
Autoeditado, distribuido por Altafonte
Nº músicos:
RUBÉN POZO (VOZ Y GUITARRA), CHARLIE BASTARD (GUITARRA Y COROS), ANGEL HERRANZ (BAJO), ROBERTO LOZANO "LOZA" (BATERÍA)
Nº Espectadores aprox.:
A partir de 500
Formato:
Mediano

A sus cincuenta años recién cumplidos, Rubén Pozo lanza “50town”, un disco que transforma la palabra “cincuentón” en un territorio imaginario donde la edad madura se convierte en motor creativo. Lejos de la solemnidad, Pozo reivindica este momento vital con lucidez, humor y energía rock, firmando un trabajo breve, directo y lleno de vitalidad.

Producido por Ricky Falkner y grabado en los estudios Casa Murada (Tarragona), su quinto álbum de estudio reúne diez canciones concebidas y tocadas casi en directo, con la urgencia y la electricidad propias de una grabación de este tipo. Lo acompañan Loza a la batería, Sergio Valdehita en teclas, Falkner al bajo y coros, junto a las colaboraciones de Angie Sánchez y su hijo Leo. La mezcla estuvo a cargo de Jordi Mora, también técnico durante la grabación.                                                       


Musicalmente, el álbum se enmarca en el rock en castellano, el lenguaje natural de Rubén. Alterna piezas intensas y eléctricas con momentos más íntimos, en un sonido que incorpora teclas y algún sintetizador puntual, pero que conserva la esencia de siempre: un músico cantando con su guitarra acompañado de una banda clásica. En lo lírico, el disco retrata la llegada a la cincuentena como una etapa inesperada, vivida con frescura y autenticidad, sin renunciar al humor ni a la mirada crítica.

Las canciones ofrecen un amplio abanico de emociones. El propio arranque, “50town”, es un himno generacional que crece desde la sencillez acústica hasta un estribillo contagioso y vitalista. “Efímero”, que además llega con un videoclip oficial dirigido por Javi Walrus, destaca como uno de los cortes más potentes: riff cavernícola, voz grave, letra afilada y un mensaje claro: la vida pasa volando, pero las canciones permanecen. “Cantar” recupera la alegría de hacer música por puro placer, nacida de una clase de canto que le recordó por qué empezó todo: cantar para ser feliz. “Fuera de quicio” suena como un cuento medieval eléctrico, mientras que “Garabato” se convierte en una declaración de amor sin estribillos, directa y sincera. En “El puto amo”, Rubén descarga rabia e ironía con actitud rapera sobre una base de distorsión rockera, en una pieza liberadora y feroz.


No faltan momentos de introspección: “Dispárame” es intensa y luminosa, un combate contra los demonios interiores disfrazado de estribillo catártico, además de ser uno de los singles que mejor reflejan la vitalidad del disco. “Los que ya no están” rinde homenaje a los grandes guitarristas desaparecidos, pero presentes en sus discos, a la vez que se convierte en una carta de amor a la guitarra como compañera de viaje. En el penúltimo tramo aparece “Estamos como queremos”, otro de los singles adelanto: pura energía con alma de directo, guitarras con cuerpo y un estribillo que pide ser gritado, en un reencuentro de Rubén con la urgencia creativa que lo acompaña desde los inicios. El cierre llega con “La última canción”, surgida como un susurro tras un comentario cruel en redes y convertida en una despedida transformada en renacimiento, de esas piezas que aparecen sin avisar y terminan abriendo un nuevo ciclo.

Con apenas treinta minutos de duración, “50town” condensa la esencia de Rubén Pozo: un artista que se mantiene fiel a su autenticidad, que mira la madurez con ironía y emoción, y que sigue encontrando en el rock el mejor lugar donde vivir. Junto al álbum digital, el artista presenta una cuidada edición en vinilo de 180 gramos de la cual ya están agotadas las ciento cincuenta primeras copias exclusivas y firmadas.


Para presentar sus nuevas canciones en directo y reencontrarse con su público, Rubén Pozo volverá a los escenarios con su nueva banda, Los Chicos de la Curva. La gira, dio comienzo el próximo 18 de octubre en Gijón y suma más de veinticinco fechas por 


diferentes ciudades por España como Madrid (dentro del marco de Inverfest), Barcelona, Valencia, Bilbao, Murcia o Sevilla. En estos conciertos no faltarán los clásicos que lo han acompañado desde su aventura en solitario, pero lo que propone Rubén esta vez es más que un repaso: es una celebración, el regreso de un músico con oficio, con callo, con canciones que no envejecen porque nunca fueron moda.