Concebida inicialmente como monólogo para ser representada por su propio autor, terminó convirtiéndose en un diálogo ineludible debido a la condición de dependencia física de Bob Pop.
Hablar no sirve. De Nada combina teatro y auto ficción para explorar las limitaciones del cuerpo, pero también la libertad que otorgan las palabras y el humor.
Con un tono sarcástico y provocador, Bob Pop conecta lo personal con lo universal, creando un espacio en el que el público es testigo tanto del dolor como de la comedia que surgen de su situación.
El espectáculo se adentra en cuestiones tan amplias como el amor, el sexo, el tiempo y la necesidad de aceptar la vida en toda su complejidad, pero evitando la autocompasión para transformar lo cotidiano en un relato cargado de ironía, crítica social y verdad.