Lutum es un viaje íntimo y brutal a los rincones más oscuros de la memoria corporal. A través del circo y objetos simbólicos, explora un territorio donde la vulnerabilidad y el deseo se fusionan, donde lo repulsivo puede florecer y lo enfermizo puede transformarse en una fuerza compartida. Es un entramado embarrado dentro del cuerpo al que solo le hace falta estar vivo para morir. Es poner en bandeja los huesos y órganos depositados en un cuerpo que es transformable y caduco; que es penetrable e impenetrable. Que se cuestiona y entra en conflicto. En una escena orgánica y grotesca, fija y estroboscópica entre la histeria y el espacio en blanco.