Como coro trágico, los actores deambulan perdidos en la escena alrededor de un libreto inacabado. Convocados para ensayar Los Ciegos de Maeterlinck, nada saben del director. Peronajes invidentes, sin nombres propios, que tratan de hacer visible lo invisible se preguntan "¿Alguien sabe dónde estamos?" Pobres individuos esos actores abandonados del panorama teatral, que reclaman hasta el final, cuando caiga entre cenizas el telón, una ofrenda de amor al teatro.
Un viaje tragicómico donde cuatro cegados actores transitan realidades paralelas en tre la obra clásica de Maeterlinck (1890) y una delirante situación contemporánea: las vicisitudes que atravesamos las compañías de teatro en la actualidad. Un discurso novedoso que conecta la farándula con el público.