El día ha llegado. Ya no sé como se habla, ni como se pide un café, ni como se diseña uno el plato en el gastrobar. Me peleo con las cajas de autopago y a la gente joven creo que ya les salgo pixelado. Y esto sólo es el principio. Sí. Soy un Brontosaurio. Pero hay que resistir. ¡Baby boomers del mundo, uníos. Somos la resistencia!