Extraña alegría invita a mirar el presente desde otro lugar.
A medio camino entre la conferencia performativa y el teatro documental, la obra construye un archivo de pequeños gestos de resistencia —muchas veces olvidados—donde la poesía, la memoria y la acción se entrelazan.
Extraña alegría recupera historias de personas que, con pequeños gestos, desafiaron su tiempo: como Lauro Olmo y Pilar Enciso, que intentaron frenar su desahucio pintando una bandera de España en la puerta de su casa; Gonzalo Arias, que salió a caminar por la calle con un cartel pidiendo elecciones durante la dictadura; o Anita Xirgo, que salió a tirar granos de maíz por los caminos durante la huelga silenciosa.
Extraña alegría propone explorar el presente desde la memoria y la imaginación, hablar con los muertos y recuperar gestos que nos ayuden a pensar con esperanza.