Una orquesta insólita irrumpe en la calle: gigantes de hasta tres metros que suenan, chocan, se desajustan… y tratan, sin éxito, de escucharse. El caos crece hasta que aparece una figura clave: un director que no impone, sino que invita. Escuchar será el primer paso.
Entre música, danza y palabra, comienza un viaje hacia la armonía. Voces poéticas en castellano, gallego, catalán y euskera emergen como ecos de una memoria que se resiste al silencio, celebrando la diversidad como una riqueza compartida.
Humor, emoción y una potente estética visual se entrelazan en este espectáculo de calle, concebido para espacios recuperados, que transforma el entorno público en una experiencia viva. Una metáfora vibrante sobre la convivencia, el respeto y la necesidad urgente de volver a escucharnos.
Un encuentro para todos los públicos que deja huella: porque solo cuando afinamos juntos, la diferencia se convierte en música.