María, una especie de Antígona hispalense, es una de tantas mujeres que cada día hace cola a las puertas de la cárcel donde está detenido un familiar. Agarrada a una humilde cesta de comida y a una conmovedora épica de la tozudez, María no dejará de enfrentarse al terror del franquismo hasta que logre tener en sus brazos el cuerpo -vivo o muerto-de su hijo