Para la primavera, nada es un viaje escénico que desentierra historias para habitar el instante antes de la muerte. Inspirada en relatos reales y una memoria colectiva rural, la pieza se construye desde una búsqueda visual, física y sonora de lo que persiste en los cuerpos, en los objetos y en los lugares que aún sostienen lo vivido.
El proyecto establece un puente entre lo rural, lo histórico y el presente, proponiendo una experiencia escénica que convoca en cada espectador la reflexión sobre cómo el duelo atraviesa los cuerpos y habita los espacios.
Los testimonios que dan origen a la pieza recorren el mismo camino; el viaje de un tren por las montañas, la migración de un pájaro, el camino de la vida, el de la muerte.
Caminos que no tienen nada en común,
no,
lo tienen todo.