Discursos Polifónicos se abre como un espacio de escucha, donde el formato de entrevista se convierte en el dispositivo escénico para preguntarnos —y preguntarse por la complicidad. Propone situar a performers y espectadores como sujetos de escucha, desde la percepción de sus propios cuerpos al compartir tiempo y espacio juntes.
El artista sonoro Ernesto Rosa y la bailarina y coreógrafa Natalia Jiménez se apoyan en un archivo vivo: Audiografías de un instante, una constelación de voces recogidas a lo largo de los años, donde resuenan relatos de complicidad que suceden durante el acto escénico.
Discursos Polifónicos es también una tentativa de reescribir los cuerpos, con los matices del silencio, la potencia de los motores internos y todas las memorias que estos llevan consigo.