Glòria Ribera sitúa la Fiesta y la Guerra en el centro de su tercer proyecto de cuplé en un espectáculo-concierto con tres músicos en directo. Una tragicomedia lírica que analiza las guerras y la inflación desde el humor ácido y la crítica humanitaria.
El doble sentido era el Kalashnikov de las cupletistas, y la Ribera ha venido a sacarle el polvo. Ellas cantaban en los viejos años veinte, mientras el mundo se disfrazaba de progreso con maquillaje de plomo. Nosotros repetimos la pantomima cien años después… pero en streaming, con algoritmos y menos glamur. Al menos ellas lo hacían con orquesta…
Y ahora, ¿qué hacemos? ¿Representamos la tragedia de los años treinta o continuamos tragándonos diazepams hasta que acabe la última gota de petróleo?