Un huracán avanza alegremente es una pieza escénica híbrida que combina performance, lenguaje audiovisual y danza. La obra parte de un proceso de creación compartido entre la directora, también performer, y el Jonc, un joven con diversidad funcional, que acontece coprotagonista e intérprete de su propia experiencia.
Desde el diálogo íntimo, se construye un vínculo que atraviesa la escena y da lugar a una conversación abierta, honesta y política sobre el deseo como acto de afirmación, resistencia y libertad. La voz y el cuerpo de Jonc se acompañan con un vertiente de mediación con fundaciones y otras entidades locales que trabajan con personas que ya han transitado este mismo sendero, sus experiencias, se convierten en un diálogo que cuestiona, reafirma y sostiene las preguntas existenciales que surgen cuando se trata de desear y vivir en este mundo actual teniendo una discapacidad intelectual de un 75%.
La obra se adentra en cuestiones como el deseo, la identidad, la intimidad y la autonomía, poniendo el foco en el cuerpo como espacio de posibilidad, vulnerabilidad y fuerza. Tal como sugiere la pregunta de Spinoza, “nadie sabe el que puede un cuerpo”, la pieza explora de qué es capaz un cuerpo-persona que a menudo ha sido mirado desde el límite.