Alícia tendrá que atravesar el espejo para encontrarse consigo misma
Alocada, irreflexiva, anarconeuronal, adicta a la tragedia, con vocación de Calimera, Alícia es “feliz” en su caos y su estrés cotidiano. Pero, ¿qué pasa cuando un diagnóstico detiene su mundo y lo cambia? Aparecen nuevas realidades: la familia elegida que cuidará de ella, las trampas alrededor de la enfermedad y la firmeza que nos convierte en protagonistas impacientes por gobernar nuestras vidas en lugar de pacientes con un número de referencia.
Ironía, sarcasmo, complicidad, ternura... todos los componentes de una buena tragicomedia emanan de este grupo de amigas que, pasada la cincuentena, hacen parodia de sí mismas y nos acercan a una realidad que quizá también es la nuestra o la de alguien a quien queremos. Inevitablemente, Alícia tendrá que atravesar el espejo para encontrarse consigo misma.