Hubo un tiempo en que las ideas más brillantes de nuestra historia fueron condenadas a la sombra de un sombrero. Escritoras, pintoras y pensadoras que, en la explosión de libertad del 27, se atrevieron a mirar al mundo de frente.
En este espectáculo ofrecemos un evento flamenco nunca visto, el quejido flamenco se hace justicia y la guitarra se convierte en el latido de aquellas mujeres que, aunque calladas, nunca dejaron de gritar. Es un encuentro sagrado entre la memoria herida y la voz que, por fin, las libera.
Las Sinsombrero no fueron solo musas; fueron las manos que escribieron la vanguardia de un país. Una obra donde el flamenco se vuelve el idioma del alma. Aquí, la poesía no se lee, se siente. Es una invitación a quitarse el sombrero y a dejar que el cante sea el hilo que nos vuelva a unir con nuestras maestras olvidadas.
Quitarse el sombrero fue, para ellas, el primer acto de rebeldía; ponerles voz es, un acto de amor mediante un viaje sensorial, donde cada tercio es un homenaje y cada silencio una reivindicación, donde surge una verdad desnuda: la cultura no tiene género, pero sí tiene memoria.
No es solo un recital, es un evento en vivo lleno de pasión y jondura donde se da voz y música a través del flamenco; es un acto de justicia poética. A través del quejido y la palabra, este espectáculo rompe el silencio de décadas para devolverle el nombre a las olvidadas. Porque para que su historia no muera, hay que cantarla, ya que sin ellas la historia no estaría completa.
Acto del 8 de marzo en Teatro Iñigo Mendoza (Mondéjar, Guadalajara)