De cómo fracasar en casi todo y aún así triunfar.
El Lazarillo es un muchacho que aprende sin aparentemente aprender. Cómico, chapliniano 400 años antes de Chaplin, nos reímos mientras lo vemos comer cordones de zapato como si fueran espaguetis. La historia tiene una coda final francamente interesante desde el punto de vista moral.