En un espacio íntimo donde los latidos se encuentran y las miradas se entrelazan, la música explora el protolenguaje del bebé mediante tarareos, sílabas y sonidos que abrazan los ciclos naturales de las estaciones, los meses del embarazo, las lunas, el primer año de vida... El formato inmersivo elimina las jerarquías tradicionales, situando a bebés, familias y músicos en un plano de igualdad donde cada expresión espontánea se integra en la experiencia colectiva.
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