La misma diferencia propone dejar atrás las etiquetas con las que nos definimos para acercarnos, desde el cuerpo, a aquello que nos sacude, nos fragmenta y a la vez nos conecta. En su primera creación coreográfica sin interpretarse a sí mismo en escena, Pau Aran concibe el espacio escénico como un lugar de escucha, de interrogación y de posible reconciliación. En conversación con el pensamiento y el acompañamiento de Miquel Missé, la pieza desvía la atención de las identidades para situarla en el origen de los malestares que atraviesan los cuerpos y las existencias. En un presente marcado por el cansancio, la precariedad y la polarización, La misma diferencia encuentra en la danza una forma de reencontrarnos, de sostener la diferencia y de imaginar colectivamente otras maneras de vivir el mundo.