En esta obra, Ana Morales concibe la rapsodia como una forma musical libre desde laque indagar en lo misterioso del proceso creativo. A través de ella, asistimos a la escenificación de una fantasía que tiene como objeto y metáfora una clase de reflexión que parte de una pulsión visceral. Es, por tanto, un viaje de descenso que nos lleva a un tiempo imaginario y lugar imaginario, inspirado en
la, en parte histórica y en parte mítica, Sevilla subterránea. Un descenso
órfico, si se quiere, que es caída sin tropiezo, búsqueda que atiende a una llamada. Tras la caída, emprendemos un camino en busca de orientación, pero se trata de un viaje sin mapas ni planes preconcebidos que permitan hallar de forma sencilla una salida. En ese descender hacia el origen, la víscera y la tierra, el gesto aéreo cobra sentido, lo telúrico y lo jondo se nos muestran como algo elevado y se descubre que, como escribiera el poeta, «allá donde está el peligro se encuentra también la salvación».
Rapsodia. Fantasía subterránea es una obra que continúa la investigación artística realizada por Ana Morales en proyectos como En la cuerda floja o Peculiar.
Fragmento de representación en Bienal