En esta obra, Ana Morales utiliza la forma libre de larapsodia para narrar un viaje órfico que tiene lugar en la Sevilla de los siglos XVI y XVII.
El descubriemiento de un pasadizo subterráneo nos lleva a la entrada en otro
tiempo, una suerte de ínfero que se nos presenta como un laberinto donde la pérdida funciona como desencadenante de la fantasía.
Los textos de San Juan de la Cruz y las músicas de Cristóbal de Morales y el Renacimiento Sevillano se entretejen con sonidos que proceden de un aparente nuevo mundo.
En esta tensión entre lo místico y lo pagano, lo viejo y lo nuevo, aparece una búsqueda que nos hace interrogarnos sobre el deseo y la constricción, el sometimiento y la liberación, la pérdida y el hallazgo.
Se revela entonces que descender hacia el pasado significa también un acercamiento hacia el origen, hacia la víscera y la tierra, donde el gesto aéreo del flamenco cobra un nuevo sentido en respuesta a lo telúrico y lo jondo.
Allí se entrevé que el viaje de descenso es una alegoría del proceso creativo y se descubre que, como escribiera el poeta, «allá donde está el peligro se encuentra también la salvación».
Rapsodia. Fantasía subterránea es una obra que continúa la investigación
artística realizada por Ana Morales en proyectos como En la cuerda floja o Peculiar.