Lopo irrumpe en el despacho del presidente del Gobierno con una petición insólita: declarar la independencia de su hacienda y fundar un microestado. Lo que empieza como una excentricidad se convierte en una batalla verbal llena de verdades incómodas, corrupción y secretos familiares. Entre chantajes y revelaciones, la risa se mezcla con el absurdo y el poder queda al desnudo.