Al revisitar la antigua finca agrícola de su familia, una mujer madura evoca su infancia y la relación con su padre en aquel paisaje campesino, hermoso y duro a la vez, del que apenas quedan ya vestigios. Un narrador de naturaleza algo imprecisa, casi fantasmal, con aires de trovador, nos introduce en ese universo de remembranzas.
Aromas de soledad es un canto en clave teatral, poética y musical a la tierra, a la España vaciada y a nuestros mayores; un homenaje al mundo rural, con sus luces… y también con sus sombras; una llamada de atención al hombre contemporáneo, que sigue maltratando de manera imprudente el entorno natural que permite su existencia; y una lírica reflexión sobre nuestra deshumanizada forma de vida.