Es una comedia salvaje, divertida, que juega a desmontar el mito de la muñeca perfecta desde un punto de vista irónico y sorprendentemente actual.
Aquí no hay príncipes azules ni castillos de plástico: hay poder y rebeldía cubiertos en un envoltorio pop con alma moderno. En escena, una figura femenina dirigente —una Barby que no tiene que ver con la que conocimos— reina en SU BARBIARCADO.
Cuatro figuras masculinas: tres Kent muy distintos entre sí (ejecutivo ,surfero y rockero) y un asistente de barby que vive para servirla.
Con una estética brillante, una energía desbordante . esta obra rompe el molde de lo que se espera de un “juguete”. Aquí se grita y se juega, pero siempre desde la comedia.
Un espectáculo afilado, directo y libre, que rompe con el estereotipo de que “las barbys sólo están hechas para las niñas” convierte el escenario en un campo de batalla entre lo que fuimos educados para ser… y lo que realmente somos