Es una propuesta que parte del propio concepto de quebranto y su relación con lo roto. Como premisa, nos mueve pensar que ese “roto” o ese ser quebrado no siempre es el final, a veces puede ser el principio de una nueva forma de entender o de reconstruir lo que fue, o conducirnos a un nuevo cuerpo.
Desde lo flamenco, la voz, el cuerpo y la tecnología crean una sinergía, un encuentro de diálogo musical, un viaje sensorial y emocional sobre lo quebrado hacia la liberación, porque ¿sabes qué?, liberar también duele.