En Danzas Blancas, variación 2, Helena Martos propone habitar el vacío donde la danza ocurre. Eso es el blanco: ese instante anterior, impermanente y fugaz, tan difícil de atrapar, en el que debemos reorientarnos una y otra vez antes de que aparezcan el paso, la secuencia, el ritmo o la trayectoria.
Para orientarse en ese vacío, la pieza despliega todo un archivo de códigos, caligrafías y sonoridades que orbitan alrededor de las Variaciones sobre Las Folías de España (del músico y compositor Julián Elvira), un material sonoro que pone en valor el patrimonio inmaterial del que formamos parte y que nos invita a reflexionar sobre los códigos de la danza que se transforman a lo largo de la historia.