Dos mujeres anhelan la libertad. De una nace la otra, como en una matrioska infinita: un relato que se contiene y se desborda, que se replica y se interroga sin fin. La Serrana de la Vera la persigue como venganza devastadora: amazona criminal de sierra y cortados, figura de violencia y desgarro. De ella emerge la otra —el Animal de Hungría—, que busca la libertad a través del
conocimiento y, finalmente, del amor.
A través de personajes arquetípicos y la dualidad generacional, la obra da voz a mujeres históricamente marginadas. Así, plantea una reflexión metateatral que concibe la búsqueda de la libertad como un proceso constante de lucha. La libertad que ambas persiguen no es una meta, sino un trayecto. No es premio, sino pregunta. Es lucha, faro en el horizonte de un presente herido, un territorio devastado donde el sentido se busca —y se pierde— constantemente. La mayor y la joven. La experiencia y la inocencia. Son la misma: una engendra a la otra en un ciclo sin cierre.