Ética para Pollos es un conjunto de normas morales que rigen la conducta de un mentepollo, en cualquier ámbito de su vida. De qué sirve ponerse sobrio si te vas a emborrachar otra vez.
Su ética profesional, cívica y deportiva, demuestran actitudes infantiles en la edad adulta por lo irreflexivo, imprudente e impulsivo. Trae mala suerte tener a un tonto delante.
Mi house es tu casa, pasa. Pasa y verás.
Una obra donde dos personajes exploran la irreflexión y lo impulsivo en su máximo esplendor. Con chándal y tacones, transitan entre lo absurdo y lo ridículo, como si las decisiones de un "tonto" fuesen una ética en sí misma. La suerte está echada, no hay escapatoria a la inmadurez.
La música marca un ritmo que se rompe, la danza es una farsa que esconde algo más y la comedia física te hace preguntar si te ríes de ellos o de ti mismo. Los artistas usan un lenguaje que no es un idioma, sino un galimatías de palabras rotas, para abrir una puerta a lo inesperado, a lo que no se dice.
Al final, todo es un reflejo de nuestra propia miseria moral. La pieza no te da respuestas, solo te deja con la incómoda sensación de que la estupidez y la inmadurez son, de hecho, la única ética que conocemos.
El actor, director de escena y músico autodidacta Fran Torres se une en este proyecto al coreógrafo, bailarín y músico Juan Luis Matilla. Tras muchos años y muchas piezas conjuntas y por separado comienzan un proceso de investigación que reúne muchos de los lenguajes que han formado parte de su proceso de trabajo, distintas metodologías, recursos y herramientas abiertas de creación artística.
La música, la danza, la comedia física y el grammelot son nuestras principales herramientas en ésta ocasión