Éste es un poemario danzado, un aullido nocturno y en ocasiones onírico hacia la búsqueda de algún indicio de luz. Se desprende una valiosa salvia poética de los versos de la remota Katèri Azorín, en el término desamor se condensa su eje poemático, mientras el sujeto lírico proyecta ese eje sobre dos perspectivas. Hay en primer término una autentificación constatadora del presente como abismo, desposesión amorosa visualizada en el planeo de lo corpóreo y sentida; en segundo término, unimpulso hacia un pasado que recuperar y, al tiempo, descifrar.