“Sin pausas ni comas, los días pasan y el cuerpo pesa. Nos brilla el cuerpo de sudor frío, a pesar del sol, y se nos pega el polvo entre los pliegues de la piel; ya no hay tierra donde volver a aterrizar. Desde lejos, susurra que le guardemos una silla, que le dejemos la copa llena, que no hagamos que las lágrimas sean solo de pena.”
“21,3g” es un espectáculo de calle y/o espacios no convencionales que, mediante la poética visual, la danza contemporánea y la música en directo, pone en primer plano la muerte, el duelo y la fragilidad de la ausencia.
Se dice que perdemos 21,3 gramos al morir. Tras esta premisa, dos cuerpos y una rama reflejan la fragilidad de este tránsito, abriendo un diálogo en movimiento que nos invita a habitar la incertidumbre que existe entre el peso, el equilibrio y el anhelo de sostener y ser sostenido.