Inspirado en el personaje de Lulú de Wedekind, el espectáculo explora los deseos, pulsiones y tabús que la sociedad esconde bajo la máscara de la moral.
Lulú, libre de normas y entregada al placer, se convierte en símbolo del caos, la sensualidad y la autodestrucción. Una figura tan fascinante como perturbadora que nos confronta con los límites entre la vida y la muerte.