Tres haikus para Lorca nace del vínculo íntimo de Begoña Castro con Federico García Lorca. Desde su diálogo con la cultura japonesa, la bailaora imagina un renacer poético: ¿y si el alma de Federico habitara el cuerpo para seguir creando en libertad? La obra se articula en tres piezas -Crepúsculo, Vida y Presencia- donde flamenco y butoh se entrelazan. Con danza, música en directo, videoarte y elementos del arte japonés, la escena se convierte en un viaje sensorial donde cuerpo, memoria y alma se funden.