Lo que los árboles no cuentan es una pieza de danza para espacio público que compara la vida humana con la de los árboles: ambos marcan cicatrices, buscan raíces y aprenden a sostenerse. Con un lenguaje físico delicado y preciso, la obra invita a una escucha no verbal entre dos intérpretes y su entorno.
Sin texto y de acceso directo, propone una experiencia sensible y cercana para públicos diversos, en plazas, parques o jardines urbanos.