Un personaje atrapado en una rutina absurda y entrañable se enfrenta a su soledad, acompañado por sus fantasmas y por un viejo loro que nunca le responde.
Habita una casa que parece tener voluntad propia y que nos permite observar, a través de sus esqueletos, lo que fue el hogar de un gran artista al que el tiempo fue desdibujando, junto con sus recuerdos y su lucidez.
Puertas y ventanas se abren y se cierran; todo cobra vida mientras él intenta, una vez más, que algo le salga bien.