Desde la intimidad de su apartamento, un arquitecto de45 años prepara y enciende una pipa de crack que lo llena todo de humo. Su mente se congela, sus problemas se convierten en cristal, y en un crujido el resto del mundo se desvanece hasta que pasa el efecto y, después del blanco de la cocaína, sólo queda el negro de una cucharilla quemada.