“Antígona, la estirpe maldita” cierra la trilogía de las heroínas griegas, tras Elektra y Medea con las que Atalaya ha recorrido una treintena de países de cinco continentes. La riqueza de Antígona como obra radica en los cinco niveles del conflicto que se plantean: mujer insumisa frente a hombre patriarcal; ternura frente a fuerza; persona frente a la maquinaria del poder; vida frente a muerte; humanos frente a dioses… y especialmente un sexto nivel: el conflicto entre el derecho natural humano y las leyes inflexibles y monolíticas del Poder.