Rubén Olmo se plantea con Pinocchio un nuevo reto. Actualizando la estética original de la novela (con una fuerte influencia de la Commedia de'll Arte), se sirve de la naturaleza de su protagonista (un burattino, literalmente un títere) para aprovechar al máximo su extraordinaria capacidad para la expresividad corporal.
La dirección escénica de Ramón Oller pretende resaltar los aspectos más siniestros de una obra que es mucho más que un cuento infantil. De este modo, el público al que se dirige Pinocchio es universal.
El Teatre Lliure ha impulsado en Barcelona una experiencia de mediación artística y transformación social con el Proyecto Casa, liderado por el director y creador francés Mohamed El Khatib
Forma parte de un estudio que está realizando La Red en colaboración con la Universitat Oberta de Catalunya.
Está en marcha desde el pasado mes de marzo y se desarrollará durante los próximos meses en diferentes fases.