REGISTRO

Gemma Almagro

Compañía

Gemma Almagro

Passatge Freixes 8
08198 Sant Cugat del Vallès
Barcelona
Cataluña / Catalunya
Gemma Almagro Passatge Freixes 8 08198 Sant Cugat del Vallès Barcelona Cataluña / Catalunya
Teatro

Patas Arriba

Compañía/Artista:
Gemma Almagro
Distribuidor/a:
Gemma Almagro
Teatro

Patas Arriba

Compañía/Artista:
Gemma Almagro
Teatro

Patas Arriba

Compañía/Artista:
Gemma Almagro

Aunque ya me he acostumbrado, casi todo en la vida lo he hecho al revés o a destiempo. Soy madrileña, del sur. Crecí en uno de esos barrios periféricos que acabó siendo la mejor escuela y no tuve un inicio fácil. Me ahorro los detalles. Nací en la víspera de San Juan del año 1973.


A los dieciséis años empecé a trabajar como aprendiz en una escuela infantil, donde permanecí nada menos que diez años compaginando siempre el trabajo con los estudios. A los veintisiete años rompí mi precoz contrato fijo para mudarme a Portugal y convertirme en la estudiante Erasmus más vieja del ISCTE, la facultad de Sociología de Lisboa, donde, por fin, acabé la carrera. Viví en la capital lusa durante cinco años, donde empecé a trabajar como profesora de español y traductora. Sigo amando ese país y esa ciudad. En ella escribí mi primera novela, Rojo y blanco, en el año 2001, un manuscrito autobiográfico, tierno y descarnado que ganaría el primer premio de novela Alejandría veinte años después.


Tras dar unas vueltas por Francia e Irlanda, a los 33 años recibí la oferta de escribir una novela de humor para Quim Masferrer y la compañía Teatre de Guerrilla, que publicó después el Grupo Planeta, titulada La República de Guerrilla. Eso hizo que me instalara en Barcelona donde, además, me enamoré sin reticencias y me convertí en la madre de mi única hija, Maga, a los 35 años. La maternidad me salvó la vida.


En esos años de crianza, desde los 35 hasta los 45, gané el premio Gabriel Miró de relato corto con el cuento Radio París Lisboa, trabajé como traductora y profesora de castellano, fui la coordinadora del departamento de español de la Agencia de idiomas Go English, creé un programa de radio infantil llamado Tertulias Menudas, me divorcié, entré en una crisis existencial, y me formé como terapeuta Gestalt. También en este periodo empecé a escribir poesía en redes sociales y creé mi sello y mi blog, Poesía de Trinchera, en sus inicios con carácter más lúdico que profesional. A los 40 años me invitaron a formar parte de la compañía de danza-teatro Tan Lluny, dirigida por Artur Villalba, donde empecé a actuar mientras continuaba con mi trabajo en la oficina. Creamos los espectáculos Tot està bé y Puntos Suspendidos, que rodarían varios años. Algo dentro de mí me decía que los escenarios me estaban esperando a tiempo completo.


Una noche, a los 45 años, me lancé a un pozo de siete metros para salvar a mi perro que se estaba ahogando, de donde me sacaron cuatro bomberos monísimos. Recuerdo salir exultante de aquel agujero inmundo y sentir sus linternas alumbrándome como si fueran los focos de un escenario. Casi inmediatamente después de este ritual de iniciación no premeditado, se terminó mi trabajo en la oficina y empecé a dedicarme de forma regular a recitar poesía combinada con monólogos basados en el humor observacional. Entre los 45 y los 50 nacieron los espectáculos de autoría propia Patas ArribaComo se quiere un gato+AMOR o Amor butano, en colaboración con músicos como Izaskun Barbarie, Donatello Brida y Lorena D’Angelo, donde empecé a convertirme en cómica sin dejar de ser poeta. Stand Up Monòlgs y Poeticontes per a nen@s son también espectáculos de sensibilización social creados junto al actor y escritor Xavi Demelo. También entre los 45 y los 48 años publiqué un poemario autoeditadoPoesía de Trinchera, dos más con la editorial Autores.club, Altamar Patas Arriba, y participé en infinidad de festivales y eventos tanto sola como acompañada. Toda esta actividad la combinaba con trabajos eventuales como traductora y escritora por encargo, un nicho de mercado literario que me sigue reportando muchos beneficios y alegrías. En estos años he llevado a cabo muchos proyectos para terceros (escritora por encargo), como biografías por encargo o novelas, pero también trabajos más cortos, como discursos, relatos, redacción de webs, etc.


Un poco antes de llegar al medio siglo de vida parece que empezaba a intuir qué quería ser de mayor y, poco a poco, los escenarios se fueron convirtiendo en mi modus vivendis.


Aprovechando la adolescencia de mi retoña y mi formación como socióloga y terapeuta, creé dos espectáculos para adolescentes que tratan algunas de las muchas problemáticas que les afectan: Las redes sin red – Un triple salto al acoso virtual (ciberacoso), y No has sido tú (autoestima y maltrato).


Considero que soy una especie de terapeuta disfrazada de cómica, o una cómica que hace terapia riéndose de sí misma. No concibo la vida sin escribir y sin contar historias al público. Lo de ser madre, por cierto, sigue siendo un pilar en mi vida y una maestría en toda regla.


A día de hoy, ya cumplidos los cincuenta, me atrevo a reunir y presentar públicamente las dos actividades que más amo: la escritura y la puesta en escena.


Nunca es tarde si la dicha es buena, y en enero de 2024 lanzo mi web gemmaalmagro.com, donde la Gemma escritora y la Gemma escénica conviven con naturalidad nutriéndose mutuamente: una escribe en casa lo que la otra proyectará en los escenarios. Por fin me atrevo a mostrarlas juntas y a honrarlas como se merecen porque una no sería posible sin la otra.


Al final, la vida era eso: olvidar el orden establecido, no resistirse y dejarse llevar. Sigo en ello.