Rocío no es una bailarina que ejecuta; es un organismo que atestigua la transformación. Su camino comenzó en el rigor de la infancia, a los cuatro años, bajo la disciplina del Ballet Clásico, para luego dejar que el Danza Contemporánea atravesara su juventud. Pero fue a los veinticinco años cuando su carne encontró su verdadera raíz: la Danza Japonesa, un descenso que la llevó a recorrer la geografía del alma en España, Japón, Francia y Tailandia.
Su mirada no se limita al movimiento. Como Licenciada en Psicología y Maestra en Danzaterapia, Rocío comprende que la danza es una cirugía del inconsciente. Su formación multimedia, su dominio del montaje de video y la pintura performática no son herramientas externas, sino extensiones de su propia visión: el intento de capturar lo invisible a través de la luz y el color.
Desde 2008, actúa como guardiana de la imagen desde la Dirección Artística del Mínimum Festival y Haru Project. Ha llevado su cuerpo y su mirada a los festivales de Nueva York, Ámsterdam, México y Japón, no para mostrar una estética, sino para ofrecer un sacrificio de presencia.
Comisaria de silencios y de artes multidisciplinares, Rocío une mundos. En ella, la técnica es el esqueleto, la psicología es el aliento y el multimedia es el espejo donde el Butoh se reconoce a sí mismo.
Video Danza CHABANA