Emulando épocas pasadas, cuando el movimiento se ofrecía como tributo para honrar a reyes y reinas, Obsequio fue concebido como un regalo para deleitar al público —la verdadera realeza del intérprete—a través de la entrega de una danza.
La pieza se basa en el acto de revelarse y en la experiencia compartida de presenciar el movimiento como una forma de conexión y diálogo. A través de todo el cuerpo, especialmente a través de los brazos y las manos, el solo abraza la vulnerabilidad inherente al acto de enfrentarse a unx mismx, ofreciendo un viaje de pura danza, poesía del cuerpo y música.
Obsequio se convierte en un gesto necesario de afirmación —una invitación a abrazar la individualidad, a mostrarse y a disfrutar del cuerpo plenamente y sin reservas.
Teaser Obsequio (sala)